HOSPITAL PSIQUIÁTRICO DE MARACAIBO

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El Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, 2004: Una historia de 114 años.

Dr. Eligio Nucette Ríos
Discurso de Orden pronunciado en el Hotel del Lago, el 14 de Abril de 2004, en el Acto de Instalación de las Jornadas
Científicas del Centenario del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo.

“Los países parecen ómnibus manejados por irresponsables que eligen el itinerario y el destino (o meta). Los demás habitantes viajamos como pasajeros: mejor dicho, como hacienda que va en camiones-jaula al mercado“… “el grado de ineptitud de quienes manejan nuestro ómnibus me asombra un poco”. Adolfo Bioy Casares (2001).

Descanso de Caminantes, Editorial Sudamericana Señales, Buenos Aires (Arg.). Pág. 282.

Es bueno que nos reunamos para celebrar el centenario de una institución que, como el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, ha prestado sin interrupciones un necesario servicio  a la comunidad. Es importante, porque la reflexión sobre la  situación que vivió la generación predecesora, las dificultades que encararon y los logros que obtuvieron, nos permitirá a los  protagonistas de los años recientes y especialmente a la numerosa generación de jóvenes que debe desplazarnos, a  entender mejor la situación actual y arbitrar soluciones mas adecuadas. Es justo que la memoria nostálgica se detenga en  los hechos, para precisar y valorar la labor de los hombres que hicieron, con aciertos y errores, esta historia de la Psiquiatría  regional, de la cual la arquitectura que hoy conocemos como  Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, ha sido el escenario durante cien años.

La Psiquiatría formal comienza en la región en el año 1890, con la iniciativa de la firma comercial Minlos Breuer y C. A., sobre la necesidad de construir en Maracaibo un Asilo de Enajenados, el intento de construcción en el Hato El Quemado de la Señora Mercedes Urrutia y el Decreto del Presidente del Estado Zulia Dr. Jesús Muñoz Tébar, el 30 de Abril de 1895,  que crea el Asilo Provisional de Dementes en la Quinta Belén, en el sitio denominado El Mosquito del Barrio El Empedrado, que comenzó a funcionar el 1 de Mayo del mismo año. El 6 de Febrero del siguiente año fue nombrado el Dr. Pármenas Rosales, Médico de ese Asilo Provisional. Es el primer Médico Psiquiatra de la región. Deben destacarse el carácter provisional de esa institución y la intención de los promotores de construir un Hospital que permitiera brindar a los enfermos mentales una atención humanitaria y de calidad, por lo cual el Dr. Helímenas Finol, Médico de la localidad, quien se encontraba en París, es comisionado para visitar establecimientos con similares objetivos, para incorporar al proyecto los adelantos arquitectónicos, funcionales y de tratamiento de la época. En efecto, el 2 de Septiembre de 1895, el Dr. Finol envía a las autoridades un informe que comprende datos de los Hospitales de Charenton (París) y Westminster y Bethlem (Londres).

El Hospital Real o Casa Real de Charenton, junto con La Bicetre y La Salpetriere, es uno de los íconos de la Psiquiatría Clásica Francesa. Fue reconstruido con la supervisión de Esquirol, para ser un “asilo de insanos” y su arquitectura era un ejemplo de lo óptimo en el tratamiento de los enfermos mentales. Esquirol, alumno favorito de Pinel, fue Médico Jefe de la División de Mujeres de La Salpetriere y luego Director de Charenton desde 1825 hasta su muerte en 1840; es considerado como el mas alto representante de la escuela clínica psiquiátrica francesa del siglo XIX. El Real Hospital de Bethlem es una institución fundamental en la Psiquiatría del Reino Unido y junto con el Hospital Maudsley constituyen el Instituto de Psiquiatría de la Universidad de Londres.

El Asilo Provisional de Dementes funcionó hasta 1904. El 11 de Abril de ese año, el General Régulo Olivares, Presidente Encargado del Estado Zulia, nombró una Junta para administrar y organizar debidamente el Instituto de Enajenados, que se juramentó el 14 de Abril en el despacho del Jefe Civil del Distrito y eligió una Junta Directiva para el primer año de su funcionamiento, formada por los Sres. Andrés Espina, José Ramón Campos, Dr. José Encarnación Serrano y Sr. Manuel Acosta Añez, para los cargos de Presidente, Vice-Presidente, Secretario e Inspector. Los Dres. José Encarnación Serrano y Alcibíades Flores fueron comisionados para elaborar el Reglamento Interno. En esa misma fecha se trasladaron los 23 enfermos que estaban recluidos en el Asilo Provisional: había comenzado la vida institucional del Manicomio. Tres años después, el General Régulo Olivares sería nombrado Protector del Manicomio del Estado Zulia.

El nombramiento de los Dres. Serrano y Flores no fue improvisado. El Dr. José Encarnación Serrano fue un prestigioso Médico marabino. Se doctoró en la Universidad del Zulia el 13 de Diciembre de 1897. Su Tesis Doctoral: “Estudio médico sobre el aborto”, fue la primera que se presentó en Venezuela. Fue Presidente del Estado Zulia y Senador por su región. Falleció en 1952. El Dr. Alcibíades Flores, obtuvo el título de Bachiller en Medicina el 29 de Marzo de 1884, en el Colegio Federal del Estado Falcón-Zulia. Fue destacado Cirujano, Médico Jefe del Lazareto y Profesor de la Universidad del Zulia desde 1891. Falleció en 1922. En ese día comenzó esta historia: el 14 de Abril de 1904.

Muchas cosas han pasado desde entonces hasta este 14 de Abril de 2004. Por fortuna 100 años no es demasiado tiempo y todavía existen testimonios directos, narradores de la historia que vivieron, de los primeros cincuenta años. De los últimos cincuenta muchos de nosotros podemos recrearla con propiedad.

HPMfachada

Ya en el mes de Septiembre del mismo año, la Junta Administradora informa que los “38 recluidos, gozan todos de perfecta salud, fuera de su enfermedad ordinaria, pues debido al buen régimen que hoy se observa en los ramos de la alimentación y limpieza, han desaparecido todas aquellas enfermedades intercurrentes que aquejaban antes a los infelices recluidos”, y así lo publica la Gaceta Oficial del Estado. En 1906, la misma Junta dicta un Reglamento de Reclusión, en el cual los pacientes se dividen en tres clases. Los de la primera y segunda clases pagarían 60 y 40 Bolívares mensuales respectivamente por servicio especial y los de la tercera serían atendidos gratuitamente. También se establecían condiciones especiales discriminatorias para la reclusión de pacientes de tercera clase. La primera edificación, probablemente finalizada para el año 1910, se debe al Ingeniero Aurelio Beroes. Posteriormente, en 1929, el Ingeniero León J. Hoet realiza y diseña una nueva fachada. Alrededor de 1939, el Ingeniero José G. Belloso diseña la fachada que, con leves modificaciones, tiene actualmente el Hospital.

¿Qué pasaba en esos tiempos y en otros ámbitos? En 1903 se sintetizó el ácido barbitúrico, compuesto original de los barbituratos. En 1904 Sigmund Freud publica en Viena su segunda obra: “Psicopatología de la Vida Cotidiana”, cinco años antes había publicado “La Interpretación de los Sueños”. Comenzó así el Psicoanálisis, una de las corrientes psicológicas mas importantes de la historia.

En Venezuela, desde 1899 comenzó la zaga de caudillos andinos en el poder con el General Cipriano Castro, quién gobierna hasta 1908. En ese período, en el año de la fundación del Hospital Psiquiátrico, se crea la Academia Nacional de Medicina y paradójicamente, se clausura la Universidad del Zulia. El Dr. Venancio de Jesús Hernández fue el primer Médico del Manicomio, nombrado desde el 22 de Octubre de 1903. Nació en Maracaibo, el 18 de marzo de 1876. Se graduó de Bachiller en Medicina el 18 de Septiembre de 1890 y de Doctor  el 5 de Agosto de 1891. Muere en Maracaibo, el 15 de Agosto de 1945, a los 69 años. Académico, Profesor Universitario, autor de 21 trabajos, varios de los cuales sobre Psiquiatría y  Medicina Forense, se le recuerda mas por su larga labor al frente del Manicomio del Estado Zulia. El 2 de Noviembre de 1930, al cumplir 25 años al frente de la institución, la Honorable Junta del Manicomio del Estado Zulia lo nombra su “Benefactor Benemérito”. Otro “Benemérito” gobernaba el país desde 1908: el General Juan Vicente Gómez, quién se mantuvo en el poder directa o indirectamente hasta su muerte en 1935. Lo sucede  su Ministro de Guerra y Marina, el General Eleazar López Contreras, primero como Presidente Provisional y desde el 19  de Abril de 1936 hasta 1941 como Presidente Constitucional  nombrado por el Congreso. En ese último año el Congreso Nacional nombra al también Ministro de Guerra y Marina General  Isaías Medina Angarita, Presidente Constitucional para el periodo 1941-1946. Se intenta una transición pacífica de la autocracia gomecista hacia una democracia.

Luego del fallecimiento del Dr. Venancio J. Hernández, se encargó del Manicomio al Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava, nombrado definitivamente el 25 de Diciembre de 1945 y quien  desde Mayo de ese año era responsable del Servicio de Admisión. El Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava nació en Maracaibo el  14 de Enero de 1915. Fue Doctor en Ciencias Médicas por la Universidad Central de Venezuela el 18 de Octubre de 1938 con la Tésis: “Tratamiento de las Esquizofrenias por el método  de Klaesi”. Este método que consiste en el uso de barbituratos para producir un estado de sueño prolongado y profundo, fue  reportado por Jacob Klaesi en 1922 y luego ampliamente difundido. Trabajó en el Hospital Psiquiátrico de Caracas desde  1934 a 1942 como Estudiante Interno, Residente, Adjunto y Jefe de Servicio Psiquiátrico. Del 30 de Noviembre de 1939  hasta 1940 fue Médico Residente del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo.
Es importante señalar que el Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava presentó en 1944, en la “Convención Asistencial Estadal” realizada en Maracaibo del 28 al 31 de Mayo de ese año, una ponencia llamada “Asistencia Psiquiátrica”, con la finalidad de  transformar el Manicomio en Hospital Psiquiátrico de la zona occidental del país, para lo cual se formularon importantes  recomendaciones, entre las cuales destacan: la definición de atribuciones para el cargo de Médico Director, prohibición de  utilizar medios de contención mecánica sin autorización médica, creación de servicios especializados (de admisión, pacientes  agitados, semiagitados y tranquilos) a cargo de especialistas;  aumento del personal de enfermería y auxiliares en la proporción de 1 para cada 50 enfermos y fomento de las actividades de Ludoterapia y Laborterapia.  En 1945, el edificio con capacidad de 360 camas albergaba  a 511 pacientes, quienes se recibían en el Servicio de Admisión,  donde eran observados entre 15 y 30 días y luego trasladados a los Servicios Psiquiátricos. Se realizaban tratamientos con  choques insulínicos (mas frecuentemente) y electrochoques, y con menos frecuencia choques cardiazólicos y piretoterapia;  además de Laborterapia. Eran los tratamientos que se utilizaban en esa época en los centros psiquiátricos mas adelantados del  mundo, y sustituyeron a los Bromuros que hasta ese momento constituían la única forma de tratamiento de las enfermedades  mentales y habían sido introducidos en 1867 por el Dr. Joaquín Esteva Parra, fundador de los estudios médicos en este Estado.

Pasillo de laborterapia

Pasillo de laborterapia

El tratamiento de la parálisis general por la inducción artificial de fiebre fue el primer tratamiento biológico eficaz en Psiquiatría. En 1917, Wagner von Jauregg inyectó a un paciente  paralítico general con sangre de un paciente que padecía  malaria, enfermedad controlable con quinina. Este fue el primer  tratamiento con éxito de la primera causa de trastornos mentales  en ese momento, la neurosífilis. Sus experiencias le merecieron  el Premio Nóbel en 1927. En 1930, el tratamiento por fiebre malárica se había convertido en la forma mas eficaz de tratamiento psiquiátrico.

El tratamiento de la esquizofrenia mediante la producción de comas insulínicos, fue reportado por Manfred Sakel en el año 1933, ante la Sociedad Médica de Viena. Al mismo tiempo el psiquiatra húngaro Laszlo von Meduna, con la hipótesis de  un antagonismo biológico entre epilepsia y esquizofrenia, concibió inducir convulsiones en esquizofrénicos para mejorar sus síntomas mentales. En 1935 reportó resultados favorables en pacientes tratados con inyecciones intramusculares de alcanfor en solución oleosa. Problemas técnicos lo llevaron a sustituir el alcanfor oleoso por el Cardiazol. Los tratamientos de Sackel y von Meduna se diseminaron  rapidamente y en los años siguientes se consideraron como  los mas modernos tratamientos para la esquizofrenia. En el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo se utilizaron desde 1938.  La terapia electroconvulsiva, sobre la misma hipótesis de von Meduna, fue aplicada por primera vez por Ugo Cerletti  y Luigi Bini en 1938, en el Hospital de la Universidad de Roma. El espectacular resultado obtenido en un paciente esquizofrénico,  los hizo reportar ese mismo año a la Academia de Medicina, este nuevo método de terapia de choque. La facilidad de su  aplicación permitió que el electrochoque desplazara al choque por cardiazol. En 1944 el Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava trajo el  equipo de los Estados Unidos para comenzar su aplicación. Ya en ese momento se presenta una realidad que después  atentaría severamente contra la funcionalidad del Hospital. La utilización de recursos terapéuticos actuales, incluso el fomento  de la actividad ergoterapéutica contra la ociosidad, cuya eficacia  fue probada desde principios del Siglo XX, no lograrán detener el hacinamiento de la población hospitalizada.

Al finalizar el año 1945, la situación política del país es  la siguiente: un golpe de estado cívico-militar derroca al Presidente General Isaías Medina Angarita y el Señor Rómulo Betancourt del Partido Acción Democrática, preside una Junta Revolucionaria  de Gobierno. Al siguiente año se decreta la reapertura de la Universidad del Zulia. El 17 de Diciembre de 1947 es elegido  Presidente de la República el escritor Rómulo Gallegos, en las  primeras elecciones directas de la historia del país. Gallegos gobernó desde el 15 de Febrero hasta el 24 de Noviembre de 1948, fecha en la cual es derrocado. Una Junta Militar presidida por el Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud y formada además por los Tenientes Coroneles Marcos Pérez Jiménez y  Luis Felipe Llovera Páez, gobierna el país hasta el asesinato de Delgado Chalbaud, el 13 de Noviembre de 1950. El Dr. Germán Suárez Flamerich, lo sustituye como Presidente de la Junta de  Gobierno hasta el 2 de Diciembre de 1952, fecha en la cual se proclamó a Marcos Pérez Jiménez Presidente Constitucional  y se desconocieron los resultados de las elecciones del 30 de Noviembre.

Debe señalarse que el Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava fue  uno de los Profesores fundadores de la Universidad del Zulia en su reapertura. Se desempeñó como Profesor adjunto a la  Cátedra de Patología Médica en 1950. Aparece en la nómina  de Profesores del año 1951, como Profesor de Clínica Psiquiátrica  del Sexto Año de Medicina, en la primera promoción de Médicos  Cirujanos después de la reapertura, que egresó en 1952.  Desempeñó esa Cátedra hasta 1957. El Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava se separó del cargo  hospitalario desde el 21 de Julio de 1946 hasta el 16 de Septiembre de 1947, fecha en la cual se reincorporó como Médico Director. En su ausencia fue sustituido por el Dr. Humberto Fernández Morán, quién practicó en varios pacientes el procedimiento quirúrgico ya reportado en 1936 por los  neurólogos portugueses Egas Moniz y Almeida Lima, en la Academia de Medicina de París, denominado leucotomia prefrontal. Esta breve práctica de la Psicocirugia en el Hospital Psiquiátrico suscitó la opinión adversa de uno de los Psiquiatras del Hospital, el Dr. Reyes Augusto Hernández, hijo del Dr. Venancio J. Hernández.plazahos

El Dr. Reyes Augusto Hernández es uno de los personajes mas interesantes y menos recordados de la historia del Hospital Psiquiátrico. Nació en Maracaibo en 1896, se graduó de Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela en 1924 y trabajó en el Hospital desde 1926 como Segundo Médico o Adjunto del Dr. Venancio J. Hernández, y siguió allí hasta su muerte en 1952.

Un hito fundamental constituye el advenimiento de los psicofármacos. Su uso permitiría aquietar el agitado ambiente de los hacinados hospitales psiquiátricos. Comienza con el uso de la Cloropromazina por Delay y Deniker en París, en 1952, aunque ya Cade en 1949, había utilizado por primera vez las sales de litio para tratar las crisis de manía. En 1954, Weber en Zurich y Kline en Nueva York, reportan la Reserpina como psicofármaco. En 1955 se sintetiza la primera benzodiazepina: el clordiazepóxido. En 1957, Kuhn constata el efecto antidepresivo de un compuesto triciclico: la imipramina y Kline reporta el mismo efecto de un tuberculostático: la iproniazida. Por fin, en ese mismo año de 1957, en el II Congreso Internacional de Psiquiatría en Zurich, se acuerdan los términos neurolépticos,timolépticos y timeréticos, para clasificar los psicofármacossegún el efecto. Ya estamos definitivamente instalados en la  era de la psicofarmacología, cuya influencia es cada vez mayor. La Cloropromazina fue indicada en el Hospital Psiquiátrico  desde Noviembre de 1953, junto con el Fenobarbital y la Prometazina, por los Dres. Tibaldo Fuenmayor Nava, Jaime Sauret y Carlos Gil Rincón, en una sala especialmente acondicionada y climatizada (“el cuarto frío”), para lograr efectos terapéuticos muy similares a los reportados con el método de Klaesi ya mencionado. Los resultados de la utilización de los primeros psicofármacos fueron reportados por la División de Higiene Mental, en un coloquio realizado en París en 1955 y mas tarde por los Dres. Tibaldo Fuenmayor Nava y Ramón Avila Girón, en las Terceras Jornadas Nacionales de Psiquiatría realizadas en esta ciudad el año 1961. Esa ultima comunicación titulada “Psicofármacos en el medio hospitalario. Experiencias en el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo”, publicado en la ya desaparecida Revista de La Universidad del Zulia No. 29 del año 1965, es un documento fundamental en la historia de nuestra Psiquiatría. Incluye un resumen de las principales clasificaciones y productos de la época y de los utilizados en el Hospital: Cloropromazina (Largactil), Prometazina (Fenergán), Reserpina (Serpasol), Trifluoperazina (Stelazine) e Imipramina (Tofranil). Plantea la posibilidad de asociaciones psicofarmacológicas y con otros tipos de tratamiento, principalmente electrochoques, y menciona la utilidad para tratamientos ambulatorios, de la asociación complementaria de Imipramina (antidepresivo) con clordiazepóxido (ansiolítico), de vigencia actual. El Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava se retiró definitivamente de la Dirección del Hospital en Diciembre de 1956 y continuará como Jefe de Servicio hasta 1961. En 1957 funda la “Clínica Neuropsiquiátrica Dr. Ricardo Alvarez”, primer centro privado  de hospitalización en la región. En 1958, con otros destacados  especialistas, funda el Capítulo Zuliano de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría. En 1961 funda el Dispensario de Higiene Mental  y permanece como Director de este hasta su jubilación del  Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en 1973. Muere en Maracaibo el 7 de Agosto de 1988.

En Enero de 1957 se encargó de la Dirección el Dr. Carlos  Gil Rincón, quién nació en Maracaibo el 25 de Abril de 1911 y recibió el título de Doctor en Medicina el 10 de Agosto de 1942 en la Universidad Central de Venezuela. Fue Médico Residente del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo desde Septiembre de 1942 hasta agosto de 1943, y se reincorporó en 1946. Participó en las experiencias psico-quirúrgicas del Dr. Fernández Morán en ese año y del uso inicial de los psicofármacos con los Dres. Fuenmayor Nava y Sauret, desde 1953. En esa oportunidad informó los resultados satisfactorios en 18 casos de curas de sueño domiciliarias. El Dr. Gil Rincón suprimió los servicios que prestaban las Hermanas de la Caridad de Santa Ana desde el 25 de Febrero de 1906. Fue Médico del Hospital de Chiquinquirá entre Septiembre de 1943 a Noviembre de 1945. En el año 1952 publicó en la Revista de la Sociedad Médico Quirúrgica del Zulia un trabajo titulado “Síndrome fronto-diencefálico-mesencefálico: estudio clínico” y en las Memorias del VI Congreso Venezolano de Ciencias Médicas, en 1955, el trabajo titulado “Autohemoterapia intracerebral”, en el cual da cuenta de una original forma de tratamiento psiquiátrico.

El 23 de Enero de 1958, un golpe de estado derroca al General Marcos Pérez Jiménez y gobierna el país una Junta  presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazabal Ugueto,  quien fue sustituido por el Dr. Edgar Sanabria al retirarse el Contralmirante para participar en las elecciones del 7 de  Diciembre del mismo año. El Señor Rómulo Betancourt fue elegido Presidente en esas elecciones. Comenzó en este  momento la época democrática, con sus dones y con sus miserias.

Sala 8 Hospital Psiquiátrico de Maracaibo

En 1958, coincidente con la caída de Pérez Jimenez, renuncia el Dr. Carlos Gil Rincón y se nombra al Dr. Nerio  Castellano Rincón Director del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo.  El Dr. Nerio Castellano Rincón nació en Maracaibo y se graduó  de Médico Cirujano en la Universidad Central de Venezuela el 17 de Septiembre de 1948. El 1 de Febrero de 1951 recibe el  título de Médico Psiquiatra por la Universidad Central de Venezuela, como integrante del Primer Curso de Postgrado en  Psiquiatría de esa Casa de Estudios, dirigido por el Dr. Raúl Ramos Calles. Fue Médico del Hospital Psiquiátrico y consultante  del Hospital de Chiquinquirá. Permaneció como Director del  Hospital hasta su jubilación en Abril de 1991.

A pocos días de finalizar la dictadura, el 4 de Febrero  de 1958, los Dres. Tibaldo Fuenmayor Nava, Nerio Castellano  Rincón, Carlos Gil Rincón, Narciso Rincón Sánchez y Romer Angel Hómez, fundan el Capítulo Zuliano de la Sociedad  Venezolana de Psiquiatría, hoy presidido por la Dra. María  Mercedes Fuenmayor, hija del Dr. Fuenmayor Nava.  Como se dijo, en 1961 el Dr. Tibaldo Fuenmayor Nava  funda el Dispensario de Higiene Mental de Maracaibo, con el  objetivo de llegar a ser “el mas efectivo órgano de asistencia  y profilaxis psiquiátrica”, con prioridad en el tratamiento  ambulatorio y el régimen de hospital-dia. Diez años después,  en un informe que escribió para el IV Congreso Venezolano de  Psiquiatría, reconoce su fracaso, especialmente por la  imposibilidad de estructurar un equipo interdisciplinario suficiente  para atender la demanda: psicólogo, enfermera y trabajador  social formado en la especialidad y psicopedagogo.
Otro hito fundamental en la Historia del Hospital Psiquiátrico  de Maracaibo, es el inicio en su sede del Primer Curso de
Postgrado que se dictó en la Universidad del Zulia. Este Primer  Curso de Postgrado en Psiquiatría comenzó el 10 de Noviembre de 1961 y el 21 de Abril de 1964 graduó a 11 Médicos  Psiquiatras, la mayoría Médicos Residentes del Hospital. Fue  dirigido por el Dr. Ramón Avila Girón, Médico Jefe de uno de los Servicios Psiquiátricos.
El Dr. Ramón Avila Girón, nativo de Los Puertos de  Altagracia, obtuvo el grado de Médico Cirujano el 28 de Julio  de 1956 en la Universidad del Zulia. En ese mismo Acto, lo  recibió el Dr. Rubén Rodríguez Colina, de Maracaibo. Ambos aprobaron el Segundo Curso de Postgrado de la especialidad  que ofreció la Universidad Central de Venezuela en el Hospital Psiquiátrico de Caracas, bajo la dirección de los Dres. Pedro Bonifacio Castro y Jesús Mata de Gregorio desde el 26 de  enero de 1957 y el 23 de Enero de 1959 recibieron el titulo  de  Médico Psiquiatra y Neurólogo. El Dr. Avila Girón fue Médico Jefe de Servicio del Hospital hasta su jubilación en Abril de  1991 e igualmente el Dr. Rodríguez Colina, hasta su fallecimiento  el 10 de Junio de 1999.
Al regresar a Maracaibo, los Dres. Avila Girón y Rodríguez  Colina comienzan a desarrollar una importante labor docenteasistencial  en la Universidad del Zulia y el Hospital Psiquiátrico.  Particularmente el Dr. Ramón Avila Girón, quien desde 1959 se  dedica con especial encomio a organizar y fundar la docencia  de pregrado en Psicología Médica y Psiquiatría como asignaturas  de enseñanza autónoma y marcar el rumbo definitivo que apunta a la formación psicológica de Médico y a la atención preventiva.  En nuestra opinión esta tarea del Dr. Avila Girón es el esfuerzo mas significativo que se ha hecho para organizar nuestra  Psiquiatría como un quehacer docente-asistencial.
Mientras, la carencia de políticas adecuadas de Salud  Mental y especialmente de alternativas de atención preventiva
a nivel de la comunidad urbana y rural, y en los hospitales  generales, llevaron al Hospital Psiquiátrico a convertirse en un  reclusorio de enfermos crónicos en condiciones del mas extremo hacinamiento.
Este es el panorama que percibimos cuando comenzamos  nuestra actividad en el Hospital Psiquiátrico, primero como
alumno de la Escuela de Medicina y luego como Médico  Residente desde 1964: un Hospital hacinado, con mas de 900
pacientes repartidos en cuatro servicios psiquiátricos: dos de mujeres y dos de hombres, cuyos Jefes eran los Dres. Ramón  Avila Girón, Rubén Rodríguez Colina, Hernán Hernández Vargas  y Narciso Rincón Sánchez. La mayoría de los egresados del primer curso eran Adjuntos a los servicios psiquiátricos.
El Dr. Hernán Hernández Vargas es un paradigma  actual de dedicación a la asistencia del enfermo mental. Nieto del Dr. Venancio J. Hernández, nació en Maracaibo y se graduó de Médico Cirujano el 31 de Julio de 1950 en la Universidad  Central de Venezuela y de Médico Psiquiatra egresado del Tercer Curso de Postgrado en Psiquiatría de la misma Casa de  Estudios en el año1961. Hizo un entrenamiento especial de dos años en el Servicio de Neurología del Hospital Vargas de  Caracas. Desde 1957 hasta su jubilación en 1991 fue Jefe de  Servicio Psiquiátrico y desde 1963 hasta este momento dirige  el Servicio de Electroencefalografía, que fue el primero de los Hospitales de la ciudad.
El Dr. Narciso Rincón Sánchez, ejemplo de voluntad para  el trabajo y la superación, nació en Maracaibo y se graduó de  Médico Cirujano en la Universidad de los Andes (Mérida) el 28 de Julio de 1948 y de Médico Psiquiatra en la promoción del  Primer Curso de Postgrado en Psiquiatría de la Universidad del Zulia, en 1964. Fue Jefe de Servicio hasta su jubilación en 1991.
En relación con los tratamientos: había dos salas para  tratamientos con Insulina, para mujeres y para hombres, con aproximadamente 15 camas cada una de ellas y en condiciones  ambientales y de atención notablemente mejores que el resto  de los servicios; se aplicaban aproximadamente 30 electrochoques diarios en la propia cama del paciente, con cuidados mínimos y generalmente sin premedicación; los psicofármacos ya citados anteriormente, se indicaban profusamente y había una buena provisión de ellos en el Hospital.
La alimentación de los pacientes, la misma que la del resto del  personal era de muy buena calidad. Las actividades de
Ergoterapia eran rutinarias y poco vinculadas con el proceso de resocialización: se proyectaban películas con frecuencia y había una sesión de baile sema al, estos eventos eran esperados  con entusiasmo por los pacientes como la única posibilidad de  interactuar con pacientes del otro sexo. La practica de la Psicoterapia sistematizada, tanto individual como familiar,  quedaba sujeta al interés de los Médicos y las posibilidades reales de practicarla.
La atención de Emergencia se ofrecía las 24 horas del día, en un solo ambiente: el mismo que se usa actualmente, por el Médico Residente de guardia. No había Servicio de  Admisión u Observación y los pacientes ingresaban directamente a los servicios psiquiátricos. La Consulta Externa no estaba organizada y sólo un Psiquiatra, no adscrito a ningún servicio  de hospitalización hacia Consulta Externa en horas de la tarde, en el mismo Consultorio de la Emergencia. El seguimiento de los pacientes después del Alta, con frecuencia lo hacían los Residentes en sus horas de guardia. En un Servicio de Enfermería, los trastornos somáticos eran atendidas por un Médico Internista.
El Servicio Social elaboraba una Historia Social y realizaba una  visita domiciliaria a cada uno de los pacientes hospitalizados.  No hubo Servicio de Psicología, hasta 1965 que comenzó a prestarlos la Psicóloga Ramona Arias de Contreras.

En ese escenario se desarrolló el Segundo Curso de Postgrado en Psiquiatría, desde el 16 de Febrero de 1966 hasta el 01 de Diciembre de 1967, dirigido también por el Dr. Ramón Avila Girón. Se graduaron como Médicos Psiquiatras los 6 Médicos Residentes del Hospital.  En el año 1967 el Dr. Nerio Castellano Rincón elabora y publica en el Boletín del Hospital (uno de los varios intentos de  consolidar una publicación científica), el “Anteproyecto de un programa de Higiene Mental para el Estado Zulia y  particularmente para el Distrito Sanitario Maracaibo”. En el se consiguen los siguientes datos de institutos existentes en Maracaibo: el Hospital Psiquiátrico con 500 camas (y un promedio diario de ocupación de 601 pacientes), el Dispensario de Higiene  Mental y una Clínica Privada con 80 camas y en Cabimas: un  Dispensario. El personal del Hospital Psiquiátrico era de 15  Psiquiatras (con un total de 45 horas contratadas), 6 Médicos  Residentes, 1 Psicólogo, 14 Enfermeras (os) graduadas (os) (sólo uno con Curso de Postgrado en Psiquiatría), 117 Enfermeras  (os) Auxiliares, la mayoría sin curso formales, 1 Trabajadora Social y 2 Auxiliares de Trabajo Social, 3 Terapistas Ocupacionales  y 10 Médicos de otras especialidades.
En ese “Anteproyecto”, el Director del Hospital señalaba  como problemas claves: la sobrepoblación hospitalaria y la gran  cantidad de enfermos crómicos. Esto que ocasionaba graves problemas en el funcionamiento de la institución, se debía especialmente a la carencia en la región de otras alternativas de atención. Se hacen una serie de recomendaciones entre  las cuales destacan: el funcionamiento de Centros de Salud Mental para tratamientos ambulatorios, hospitales diurnos y  posibilidades de atención por períodos breves; la creación de dos Centros de Rehabilitación de enfermos crónicos o Institutos Psiquiátricos Rurales para 200 hombres y 200 mujeres para descongestionar el Hospital, de los cuales ya existían varios en el país y estimular la remodelación del Hospital paralizada desde  1965. Esta remodelación nunca continuó.

hos1Entre 1968 y los primeros años de la década de los 70,  se sucedieron unos importantes cambios. La aplicación de los
tratamientos insulínico y de electrochoque estaba a cargo de los Residentes, ahora especialistas, quienes objetaron la
racionalidad de la indicación en muchos pacientes. Como resultado de este desacuerdo entre 1969 y 1971 desaparecieron  las salas de insulina y disminuyó notablemente la aplicación de electrochoques.
También desde 1968 se planteó la necesidad de separar  las actividades de Emergencia de las de Consulta Externa, porque los Residentes acostumbraban evolucionar a sus pacientes ambulatorios durante las guardias. Se acordó, conjuntamente con el Departamento de Historias Médicas,  organizar los registros de emergencia para que tuvieran valor  estadístico y se diseñó un formato para el registro de los datos esenciales en los pacientes atendidos en la Emergencia; además, se reubicaron las oficinas administrativas y su espacio, a la  entrada del edificio, se acondicionó para Consulta Externa y  para comienzos de 1971 había una distribución cronográfica de la Consulta Externa que incluía a todos los Médicos del Hospital. Para esa fecha se utilizaban en el Hospital todos los psicofármacos que existían en el mercado: entre los Neurolépticos: los derivados de la fenotiazina, butirofenona y reserpina; de los Antidepresivos: impramina, trimeprimina, amitriptilina y doxepin; una gran variedad de Ansiolíticos derivados de la benzodiazepina; además de antiepilépticos.
Pero el hecho mas importante fue el traslado de mas de 600 pacientes a 4 Colonias Psiquiátricas Rurales, como parte de un programa de Salud Mental. Se contemplaba la transformación del Hospital Psiquiátrico en un gran centro de Psiquiatría Comunitaria y la apertura de Servicios Psiquiátricos  en los Hospitales Generales y Ambulatorios de la región. Así lo  comunicaron las autoridades oficiales del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en la ponencia sobre “Salud Mental”  presentada en el Cuarto Congreso Venezolano de Salud Pública, publicado en la Revista del Ministerio en Diciembre de 1972,  tal vez inspirados en el Plan Decenal de Salud para las Américas, producto de la Reunión Especial de Ministros de Salud en  Santiago de Chile en el mismo año, que daba prioridad “al tratamiento ambulatorio y a la hospitalización breve, de preferencia en hospitales generales”, para lo cual indicaba que “un mínimo de 5% de las camas de hospitales generales se destinen a  enfermos mentales.”
En efecto, para el año 1974, los Hospitales Universitario, General del Sur, Central y Chiquinquirá de Maracaibo y el Hospital General de Cabimas, los Ambulatorios La Victoria y El Silencio de Maracaibo y El Lucero de Cabimas, contaban con  los servicios de Psiquiatras.
El Servicio de Higiene Mental del Hospital General “Dr.  Adolfo D Empaire” de Cabimas fue el pionero en esta modalidad. Creado por el Dr. José Pirela Acevedo el 1 de Enero de 1963 en la Unidad Sanitaria, desde el 18 de Abril de 1968 hasta la  actualidad funciona en el edificio del Hospital. El del Hospital Universitario fue fundado por el Dr. Irene Ney Alliey Castro el 21  de Julio de 1971 y los del General del Sur y Chiquinquirá, por  los Dres. Numa Márquez y Eligio Nucette Ríos respectivamente,  en 1974. El del Hospital Central Dr. Urquinaona fue fundado en 1979 por el Dr. Gustavo París Dorta.
Sin embargo no se conformaron verdaderos Servicios  de Salud Mental y sólo en el Hospital General del Sur y en el Hospital General de Cabimas se habilitaron camas de hospitalización, el primero como un anexo con énfasis en el trabajo comunitario y el segundo como un piso destinado especialmente al Servicio en la arquitectura del Hospital.
Con respecto a la labor de descongestionamiento del  Hospital, se inició con el traslado de pequeños grupos depacientes a institutos psiquiátricos rurales del centro del país, con la inevitable consecuencia de desarraigo de estos seres  humanos, quienes a pesar del abandono todavía conservaban algunos vínculos familiares en nuestra región.  La primera Colonia Psiquiátrica que se creó fue la “Zulia” (conocida como Los Manguitos) en la vía a La Concepción, fundada por el Dr. Rafael Herrera Ramos el 1 de Abril de 1968, con 100 pacientes hombres y en Septiembre del mismo año  recibió 50 mujeres, hasta 200 cupos. Es la primera colonia  mixta del país. La de La Sierrita, en la vía a la población de  Carrasquero, fue fundada en 1970 por el Dr. Guillermo Páez Morales con 250 pacientes masculinos. La San Rafael, en la  carretera hacia El Moján, fue fundada por el Dr. Narciso Rincón Sánchez en 1973 con 200 pacientes hombres. La Colonia San  Agustín o de La Rinconada fue fundada por los Dres. Nelson Cárdenas Padrón y José Struve Romero en 1971 con 200 pacientes mujeres y funcionó hasta 1992.
Para 1974 el cuerpo profesional asistencial del Hospital  Psiquiátrico de Maracaibo contaba con 4 Jefes de Servicio y
11 Adjuntos, 6 Médicos Residentes (4 Psiquiatras), 8 Médicos consultantes de diferentes especialidades, 1 Médico Radiólogo,  1 Odontólogo, 1 Bioanalista, 1 Psicólogo, 14 Enfermeras Profesionales. Merece citarse la iniciativa de la Dirección del  Hospital para fomentar las actividades ocupacionales en los pacientes, cuya expresión fue el nombramiento, el 7 de Enero de 1974, de una “Comisión organizadora de los Talleres Protegidos”, coordinada por la Psicóloga Nelly Díaz Román.  Esta Comisión programó una serie de Talleres, para ser desarrollados, según las potencialidades, habilidades e intereses  del trabajador, por el Servicio de Laborterapia.
En relación con la docencia de postgrado, desde la culminación del Segundo Curso, no hubo docencia de cuarto nivel hasta  1978, cuando la Facultad de Medicina de La Universidad del Zulia organizó las Residencias Docentes, a través de la Oficina de Postgrado, hoy División de Estudios para Graduados. Desde  esa fecha se han ofrecido ininterrumpidamente para los Residentes del Hospital. El Dr. Ramón Avila Girón continuó como Director hasta su jubilación de La Universidad del Zulia  en 1984, y desde entonces está bajo la dirección de la Dra. Lilia Meléndez de Nucette. Hasta la fecha ha formado 92 Médicos  en el área, algunos de los cuales lamentablemente no han recibido su título universitario por no haber presentado el Trabajo Especial de Grado.
Las Colonias Psiquiátricas ocultaron el verdadero problema  de la asistencia psiquiátrica regional, que no es diferente del  resto del país y de los otros países latinoamericanos: la carencia de políticas y programas coherentes, sistemáticos, adecuados y evaluables, referentes a la Salud Mental.
Los organismos oficiales, gremiales y científicos, han  convocado en varias oportunidades a los especialistas a discutir
este asunto y se han presentado copiosas y documentadas ponencias, que proponen soluciones a esta situación. Se ha escrito mucho pero se ha hecho muy poco. Desde el principio nos opusimos a la apertura de las Colonias Psiquiátricas y nos negamos a calificarlas como Centros  de Resocialización. Opinamos que una medida así, si bien descongestionaba el Hospital Psiquiátrico, si no formaba parte  de un plan integral de salud mental que comprendiera una reforma estructural y funcional del Hospital y formas alternativas  de atención en los Hospitales Generales y Centros Ambulatorios,  con servicios que contaran con personal pluridisciplinario suficiente, que permitiera desarrollar medidas preventivas en  Salud Mental en la comunidad, dirigidas a grupos especialmente predispuestos (Higiene Mental Escolar, atención a adolescentes, etc.), corría el riesgo de crear un circulo de la cronicidad y tendríamos varios Hospitales de Crónicos, que a la postre resultarían tan hacinados como el Hospital Psiquiátrico.
Era fácil percibir que las Colonias Psiquiátricas, instituciones privadas subsidiadas por el Estado a través del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, eran entes improvisados, con presupuestos exiguos, sin asistencia técnica y sin supervisión  adecuada por parte de los organismos oficiales. Lamentablemente el tiempo lo demostró, y los medios
de comunicación impresos de los años siguientes, dan cuenta de las quejas de la comunidad en tal sentido.
Hay que decir también, que en los últimos años hemos  visto un esfuerzo mas sistemático para asistir a estos Centros,  que ya son una realidad en nuestro medio, gerenciados por el Dr. Gustavo París Dorta, de la Coordinación Regional de Salud  Mental.

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Hubo en ese tiempo, iniciativas que demuestran la  inquietud de las autoridades sanitarias regionales y que lamentablemente fueron sólo eso. El 18 de Diciembre de 1985 el Director Sub-regional de Salud del Estado, presentó un
“Proyecto de Hospitalización Parcial del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo”. Dicho Proyecto comprendía la hospitalización-día,  la hospitalización-noche y cuidados hospitalarios de fin de  semana. Se concretaría en la Unidad de Hospitalización Parcial  del Hospital. En su elaboración estuvieron involucrados el Dr. Rafael Herrera Ramos, Coordinador Regional de Psiquiatría, el  Dr. Jorge Urbina Zabala, como Coordinador de la Unidad y la Socióloga Kleyra Sulbarán de Montes, Coordinadora de  Promoción Social del Ministerio. La prensa informó a mediados de 1986, que el Ministerio de Desarrollo Urbano había comenzado la construcción de la Unidad.
Sin embargo, para ese año de 1986, el 16 de mayo, el  Diario Critica, titula una entrevista con el Director Dr. Nerio Castellano Rincón: El Hospital Siquiátrico (sin p) precisa ser  “intervenido”. Se declaraba: “Las siete prensas con que cuenta  el hospital para solventar el servicio de lavandería no están funcionando y esto impide que se cumplan con las normas de  aseo indispensables que deben regir en cualquier centro asistencial”. Mas adelante al referirse al Proyecto de  Hospitalización Parcial dice: “el Ministerio de Desarrollo Urbano prometió un aporte de medio millón de bolívares, aunque hasta los momentos no se ha llegado a un acuerdo definitivo”. En ese momento, el Hospital contaba con 236 camas y se ahogaba  en la basura que ni el Ministerio de Sanidad ni el de Obras Pública, recogía. Aplaudimos el coraje del Dr. Castellano, al  denunciar desde la Dirección, el estado del Hospital.
El período directivo del Dr. Castellano, coincidió casi al calco, con la era democrática. Luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez en 1958 y de la Junta de Gobierno, se  sucedieron desde 1959 hasta 1984 los gobiernos de Rómulo  Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campins, de los partidos Acción Democrática y  Socialcristiano COPEI, que habían constituido antes de la caía de Pérez Jiménez el Pacto de Punto Fijo. Jaime Lusinchi  gobernó desde 1984 hasta 1989 y de nuevo Carlos Andrés Pérez fue electo para el período 1989-1994, ambos de Acción Democrática. Vale la pena recordar que un día de 1983, en el gobierno  social-cristiano del Dr. Herrera Campins, el país se enteró de algo que todos ya sabíamos: no somos ricos, en verdad la mayoría de los venezolanos es muy pobre. Hasta ahora y especialmente en el quinquenio anterior, los venezolanos y particularmente los zulianos nos paseábamos por las calles de Miami divididos en dos tribus: los “ta-baratos” y los “dame-dos”.  En Diciembre de 1983, la gaita tradicional dejaba oír su  lamento: “que triste un Domingo sin Miami Beach!!!”  Esto hay que decirlo, porque el deterioro de los servicios  de salud y particularmente de los de salud mental,  tradicionalmente preteridos, se acentuó. Comenzó el fantasma de la privatización, franca o encubierta por una supuesta autogestión.

La crisis económica y social estalló en Febrero de 1989,  recién asumido en la Presidencia Carlos Andrés Pérez, con la revuelta popular llamada “El Caracazo”, y después con el intento de golpe militar del 4 de Febrero de 1992. Al siguiente año el  Presidente Pérez es depuesto por el Congreso y el escritor Ramón J. Velásquez termina el período constitucional. En las elecciones siguientes, Rafael Caldera, sin el apoyo de los partidos tradicionales, cosecha el descontento y gobierna desde 1994 hasta 1999. Ese año, por primera vez por referendo popular, se aprueba una nueva Constitución: la Bolivariana y comienza un nuevo gobierno presidido por Hugo Chávez Frías, líder del alzamiento militar de 1992, cuyas ejecutorias pronto debemos evaluar En Abril de 1991, el Dr. Nerio Castellano Rincón, que no  solicitó su jubilación, es jubilado y se nombra para el cargo al Dr. Juan Rodríguez Hernández, quién desde entonces lo desempeña, con una interrupción en los años 1995 y 1996, en la cual se nombra a la Dra. Eligia Chirino por un año y luego al  Dr. Nelson Cárdenas Padrón, por tres meses. La salida temporal  del Dr. Rodríguez fue por motivos “políticos”: no militaba en algunos de los partidos que sustentaban el gobierno. La breve  pasantía del Dr. Cárdenas, fue consensuada por la opinión de  muchos de los Psiquiatras de la localidad.  Recientemente se han dicho y escrito muchas cosas referentes al futuro del Hospital Psiquiátrico. Las opiniones van  desde mudar el Hospital para otro sitio porque el extenso terreno que ocupa es valioso por su ubicación urbanizable, hasta  transformarlo en un Hospital General. Esta última opinión  sustentada por la declaración del Jefe de la División de Salud  Mental, quien el 3 de Junio de 1994, comenzando el gobierno minoritario de Caldera, anunció que se eliminarían los  manicomios. Ese día el diario El Nacional señaló en su mancheta: “Amarre su loco”.

Opinamos que el Hospital Psiquiátrico no debe eliminarse  y no compartimos la idea de transformarlo en un Hospital  General. Esta opinión es también la de otros Psiquiatras de nuestro medio con quienes hemos discutido. Permítanme recordarles que la Salud Mental es un  derecho humano fundamental y que su gratuidad tiene rango constitucional. Que las ofertas privadas aunque válidas, no pueden desmejorar el derecho que tiene quién no puede pagar, de acceder a servicios oportunos y de calidad. Que las acciones autogestionarias no suponen el que los pacientes paguen por servicios de salud, eso es privatización y no autogestión, porque hay acciones autogestionarias que pueden proveer recursos a las instituciones sin privatizarlas.

El derecho a la salud mental obliga al Estado, y al Gobierno garante del Bien Común y administrador del Estado, a ofrecerlo, y eso es lo que no ha hecho, ni antes ni ahora. Y el Estado, es Nacional, Regional y Local. Es, para decirlo en el lenguaje actual, Ministerio de Salud y Desarrollo Social, Servicio Regional de Salud del Ejecutivo Estadal y Servicios de Salud de las Alcaldías. Nosotros, los profesionales de la salud mental, sólo somos los administradores de los servicios y estamos, por nuestro saber científico, en condiciones de reclamarle al Estado el cumplimiento de su deber. Y eso es lo que debemos hacer. En primer lugar, reclamarle al Estado, en los diferentes niveles de Gobierno, que supere las diferencias, producto de la inmadurez política y dirija sus ejecutorias en una sola dirección: la solución de los problemas de la comunidad, que en este caso es la Salud Mental. Pero para poder hacerlo, debemos superar nuestras propias diferencias y estar unidos en la tarea de defender los intereses de la comunidad.
No quiero hacer un memorial de agravios. Todos nos conocemos y sabemos que las instituciones tienen muchas fallas acumuladas en décadas de desidia y desatinos. Hoy sigue la carencia de decisiones que reviertan el estado de abandono de la salud mental, ahora justificada por la crisis económica. No busquemos culpables ni miremos al pasado sino para buscar inspiración, porque también sabemos que debe hacerse.
hospi Hay una realidad que tenemos: el Hospital Psiquiátrico, los servicios de los Hospitales Generales y algunos centros ambulatorios y las Colonias Psiquiátricas para la atención de enfermos crónicos. Estas instituciones pueden rescatarse. Evaluar las Colonias, asistirlas financiera y científicamente, y someterlas a rigurosos controles periódicos, que determinen su permanencia, para asegurar el trato humano, el tratamiento idóneo y la eficiencia de los procesos de reinserción social. Convertirlas al fin en verdaderos Centros de Resocialización. Completar los servicios de los Hospitales Generales y Centros Ambulatorios, hasta formar equipos pluridisciplinarios mínimos de Salud Mental, constituido por Psiquiatras, Psicólogos, Orientadores, Sociólogos, Trabajadores Sociales y Auxiliares especializados en Salud Mental, Enfermeros con nivel universitario y postgrado en Salud Mental. Estos Servicios deben hacer énfasis en la atención ambulatoria e inmediata y posibilidades de hospitalización de pacientes de breve estancia.
El Hospital Psiquiátrico tiene algunas características que nos permite concebirlo como el eje de ese proceso integral de
transformación: una edificación que puede ser rescatada y con posibilidades de mayor desarrollo arquitectónico; personal profesional y auxiliar suficiente y preparado; promedio de ocupación diaria menor de 100 pacientes; es el único Servicio  de Emergencia Psiquiátrica del Estado, que funciona permanentemente; con una copiosa Consulta Externa de  Psiquiatría y de otras especialidades conexas; una intensa labor docente de pregrado de las Universidades del Zulia y Rafael Urdaneta, y de postgrado de la Universidad del Zulia; y desde hace varios años el Laboratorio de Psiquiatría Biológica del  Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad del Zulia.
Es idea del Dr. Nelson Cárdenas Padrón, que me permito  rescatar y proponer, transformar el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo en “Hospital de Salud Mental Venancio J. Hernández”. Ese nombre hará justicia a su fundador de hace 100 años. El  Hospital, que concebimos como un centro de atención  ambulatoria y de hospitalización por periodos intermedios, hará  énfasis en la prevención, la integración docente-asistencial y la  investigación.
Sin duda, esto no es tarea fácil ni de rápida ejecución. Supone por lo menos la construcción y dotación de una Unidad
de Intervención en Crisis, que permita atender en optimas condiciones los casos de Emergencia; la remodelación de la
planta física y la redistribución del personal profesional y auxiliar,  para aumentar la dedicación a la Consulta Externa de Salud  Mental y la hospitalización en condiciones dignas; la suscripción y ejecución de convenios docente-asistenciales que favorezcan  el cumplimiento de las metas de las instituciones educativas y del Hospital (especialmente con la Escuela de Medicina, la  División de Estudios para Graduados y los Institutos de  Investigaciones Clínicas y de Investigaciones Biológicas de la  Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia y la Escuela  de Psicología de la Universidad Rafael Urdaneta).

Para emprender esta tarea, el Director, la Comisión Técnica y el Cuerpo Médico del Hospital y todos aquellos  profesionales vinculados a la institución, debemos trabajar en  armónica unidad. Solo así tendremos éxito.
A nuestros amigos el Director y los Jefes de Servicio del  Hospital, les invito a emprender ese camino. Mediten sobre su
compromiso con el país. Sepan que en estos días del centenario  los espíritus de Venancio de Jesús y de Reyes Augusto caminan  silenciosos y vigilantes por los pasillos del viejo Manicomio.

Observen la mirada bondadosa de Hernán Marcelo, albacea  de tamaña historia e imiten su sencillez y su capacidad de amor  por los pacientes. Contágiense del atrevimiento pionero de Tibaldo, de Nerio, de Ramón y de Rubén. Que aquí estamos  nosotros, comprometidos para ayudarlos a transformar el Hospital. Porque en el 2104, cuando los nietos de nuestros  nietos celebren el Segundo Centenario, nos pasarán la cuenta.

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